Las grandes producciones audiovisuales tienen esa extraña capacidad de volver locos a los fanáticos, empujándolos a buscar en el mundo real esos escenarios que acaban de ver a través de una pantalla. Es un fenómeno de la cultura pop que acorta las distancias. Pasa acá nomás, en las veredas de Balvanera, y pasa en simultáneo a nivel global con las filtraciones de las superproducciones de Hollywood que mantienen a medio internet en vilo.
El éxito de la dupla Brandoni-De Niro
Cuando pensamos en la ficción nacional, hay títulos que marcaron la cancha de forma indiscutible. Desde los tiempos de Mujeres asesinas hasta joyitas un poco más contemporáneas como La casa del mar, Jardín de bronce o Un gallo para Esculapio, la televisión argentina siempre supo hacer ruido. Sin embargo, hubo un boom reciente que dejó a todo el país hablando y fue El encargado, la serie de Guillermo Francella. Por eso, cuando los mismos creadores anunciaron su nuevo proyecto, las expectativas se fueron directamente por las nubes. La frutilla del postre fue, sin lugar a dudas, confirmar que Luis Brandoni compartiría cartel con el mismísimo Robert De Niro.
Una carta de amor a Buenos Aires
Bautizada como Nada, esta miniserie de apenas cinco capítulos de media hora es una comedia porteña de pura cepa. De Niro se pone en la piel de Vincent, un amigo de toda la vida del protagonista, y oficia de narrador experto para explicar frases bien nuestras, de esas como “tirar manteca al techo”. Todo este despliegue sirve de excusa para meternos en la vida de Manuel. Hablamos de una especie de último dandi porteño que, después de haber laburado de absolutamente cualquier cosa, terminó consagrado como el crítico gastronómico más groso de la Argentina.
Su rutina está milimétricamente armada gracias a Celsa, su ama de llaves desde hace cuarenta años, quien le cumple absolutamente todos los caprichos. El problema arranca cuando ella muere de un día para el otro y el mundo de Manuel se pone patas para arriba. Anda tan perdido que no tiene ni una tarjeta de crédito a su nombre. Justo ahí aparece Antonia, interpretada por Majo Cabrera, una chica que lo saca de su termo y lo reconecta a la fuerza con la calle.
El Rebenque de Omar, un secreto a voces
Buenos Aires no es solo un decorado de fondo en esta historia, es un personaje protagónico. Como Manuel no sabe manejar, lo vemos caminar por todos lados. El pico de esta recorrida llega en el último episodio, cuando Vincent viaja a la Argentina y juntos arman un city tour espectacular por Puerto Madero, La Boca, Retiro y la infaltable Diagonal Norte con el Obelisco asomando atrás.
Una de las escenas que realmente dejó a los espectadores maquinando fue la visita a una parrillita de barrio en Balvanera. En la ficción, el experto la vende como un “secreto para entendidos”, el lugar definitivo para comerse un bife de chorizo a caballo. La gran noticia es que este bodegón, conocido como El Rebenque de Omar, existe de verdad y queda en Matheu 24. El plato que comen los actores es la estrella de la casa y el lugar no tiene ningún tipo de lujo ni sofisticación. Es un refugio para ir a comer rico, charlar con el dueño que te atiende en persona y respirar un poco de cultura tanguera. Un espacio que ahora, lógicamente, se llenó de curiosos con ganas de vivir la misma experiencia gastronómica que Robert De Niro.
Del barrio porteño a las Tierras Intermedias
Así como los seriéfilos argentinos salen a cazar locaciones por Capital Federal, la inmensa comunidad gamer mundial hace exactamente lo mismo en los rincones más profundos de las redes sociales. El fanatismo no sabe de fronteras. Hoy por hoy, si hay un proyecto que genera una ansiedad inmanejable, es la adaptación cinematográfica de Elden Ring. Desde que se anunció que Alex Garland tomaría la batuta de la dirección, con el respaldo pesado de la productora A24 y Bandai Namco Entertainment, el hermetismo fue total. Cero información oficial, puro misterio.
Un set filtrado que ilusiona a los fans
Todo ese enorme silencio se rompió hace apenas unos días gracias a un descubrimiento que armó bastante revuelo. Empezaron a circular unos videos cortos, supuestamente filtrados por un usuario que se hace llamar ThroxTV, mostrando una locación que grita Elden Ring por donde se la mire. Las imágenes dejan ver la estructura de una iglesia que calca la arquitectura tan característica del juego, coronada por un detalle muy particular con un poste alto. El entorno se percibe súper aislado y tranquilo, lo que hace pensar que armaron un set de filmación práctico de la vieja escuela en el medio de la nada.
Nadie de la producción salió a abrir la boca sobre el tema. Faltan datos concretos sobre el origen real de las grabaciones y no hay firmas oficiales que lo avalen, pero a la gran mayoría de los fanáticos les alcanzó y sobró para manijearse. Si estas imágenes resultan ser ciertas, significa que este ambicioso cruce entre el estilo visual de Garland y el oscuro mundo del videojuego ya prendió los motores, avanzando a paso firme hacia la pantalla grande.