Lunes, 14 Mayo 2018 23:30

Tomasito y Guido Süller dieron el sí

Guido Süller y Marcos -conocido como Tomasito- finalmente se casaron. Entre escándalos y gritos, los que alguna vez pensaron que eran padre e hijo, ahora son esposos

La boda del año. Bueno, del lunes. Guido Süller y Tomasito dieron el sí y finalmente se casaron en Escobar ante la mirada de amigos, cámaras, periodistas, familiares y muchos curiosos. Un par de besos, abrazos, un amante enfurecido porque el amor de su vida se casaba con otro, una jueza a los gritos y lágrimas por todos lados fue el saldo del casamiento que paralizó el mediodía.

Vestidos de negro entraron los novios. Con anteojos de sol, corbatas de moño y peinados al detalle, Guido Suller, de 57 años, y Tomasito –que en realidad se llama Marcos-, de 30, estaban a un paso de hacer lo que ellos nombraron como su sueño: casarse.

El momento de tensión, dramático -¡y real!- se vivió cuando, a gritos desesperados, un individuo alto, también rubio y con una rosa tatuada en su cuello, denunciaba que "tenía pruebas y fotos en bolas (sic)" de uno de los novios. Los lentes oscuros, marrones, no dejaban ver la sorpresa en la cara de los futuros esposos. Tampoco en el denunciante, quien con gritos furibundos intentaba impedir la boda vistiendo un resonante saco color salmón.

La jueza, rápida de reflejos, tomó el micrófono, usó el poder de autoridad que le entregó el Estado Nacional y pidió tranquilidad para seguir con el casamiento. Continuaron y les hicieron la pregunta de rutina.

-Guido, ¿aceptás como tu legitimo cónyuge a Marcos?

-Sí, acepto.

-Marcos, ¿aceptás como tú legitimo cónyuge a Guido?

-Sí, por supuesto que acepto.

Un instante después, las palabras más esperadas. "Bueno, chicos. Yo en nombre de la Ley, los declaro unidos en legitimo matrimonio. Se pueden dar un besito".

Y hubo un abrazo... hasta que, otra vez, llegó el tercero en discordia.

Minutos después, la madrina, Pía Shaw, y el padrino, Samuel "Chiche" Gelblung, se acercaron para firmar. El periodista, justamente, fue el que –hace más de 8 años- les dijo a los dos, en la cara, que ellos no eran "padre e hijo". Fue la vía libre para el amor. Ahora los dos pudieron casarse. Mientras tanto, el programa Involucrados –que transmitió en vivo la ceremonia- musicalizó con boleros el momento en el que Tomasito –Marcos- firmaba la libreta con dudosa caligrafía.

La primera reacción fue un abrazo. Con nervios, sin soltarse, el beso tardó en llegar hasta que toda la sala empezó a cantar: "Que se besen, que se besen". Y allí, finalmente, llegó el momento que todos esperaban.

¡Y que viva el amor!