Martes, 14 Mayo 2019 09:48

Ignacio Copani: la calidez de un trovador argentino en España

Anticipamos la importante gira que el cantante argentino inició en España celebrando sus tres décadas de carrera artística.Lo entrevistamos en la capital española horas antes de su debut.

¿Qué olor te lleva  a la infancia?

El aire de infancia huele a la comida española de mi abuela Lucía; una guitarra en el ropero y, cada tanto, un tío que la rasgueaba algo rudimentariamente, pero a mí me parecía un ser luminoso.

¿Qué querías ser cuando eras niño?

Descubrí muy pronto que era mal futbolista, pero mi familia dice que desde siempre me paraba arriba de una mesa y cantaba. Cuando empecé a estudiar música no sabía si me quería dedicar a eso, ni siquiera en qué estilo.

¿Qué es lo peor de ser cantante?

Tal vez para un cantante que se expresa con el máximo de su eficacia, lo peor deben ser los cuidados físicos. En el caso de un trovador, como un juglar que andaba cantando por las tabernas, cuanto más envejece tu voz sos más creíble, estás acompañando tu manera de manifestarte con lo que te va pasando. La profesión, sí; tiene el sacrificio de tener que estar muchas veces lejos de tu familia. Como todo artista lo más feo es caminar tantas veces de la mano de la desazón, sobre todo en los comienzos: tenías que pasar por el tamiz de esos productores, de ese esquema comercial. Ahora, con las redes sociales, hay alguna posibilidad de tirar tu botella al mar y que, en alguna isla, alguien la encuentre.

¿Qué importancia le das a lo que piensan de vos? ¿Qué cosas se han dicho que te causaran más gracia?

Esas mismas redes tienen ese blanco y negro: es una buena herramienta y por otro lado es una usina oscura donde cualquiera puede insultar, difamar. Cuando esa presión es grande, te saca de tu eje y logra su cometido. En vez de hacer tu tarea tenés que dedicarte a contestar o amargarte. Lo que me interesa es lo que diga mi familia y mis amigos, mucho más que lo que puedan decir desde algún lugar malintencionado.

Lo gracioso es que muchas veces me confundían con Ricardo Darín, y a él, conmigo (cuando ambos teníamos rulos y otra apariencia…)

¿A qué persona admirás?  ¿Qué creación ajena te ha marcado?

Tengo una canción que se llama Maldito Serrat. Es una absoluta admiración por alguien que me hizo conocer la poesía española, ¡con una certeza que no tuvo mi profesor de lengua en el colegio! Nunca
hubiera conocido a León Felipe, Miguel Hernández ni a Machado si no fuera por Joan Manuel Serrat pero, además, eso no invalida su obra fantástica que está a ese nivel.

Creo que a veces no se lo valora lo suficiente pues está transitando todavía los caminos del éxito. Él creció con su repertorio. Cuando se estudie bien la obra de Serrat, se ponderará incluso la influencia que ha ejercido en los jóvenes para acompañarnos con nuestra ideología, con nuestro proceder ante la injusticia, ante la banalidad, ¡es un campeón!

Los tengo a Serrat y a Silvio Rodríguez como poetas inigualables. Dentro de la canción, nunca los podría considerar pares, no puedo tratarlos como colegas. Ellos habitan un lugar que yo ni siquiera sé dónde está. Yo hago letras, a veces acierto un poco con el ingenio… Poesía es otra cosa y no sé qué es.

“Trobar” en catalán es encontrar, ¿qué reacción esperás encontrar cuando NOS TROVAMOS TODO?

Acá solamente voy a trabajar con lo conceptual, pero a mí me gusta meterme con lo que pasa en el día a día. Espero encontrar la ida y vuelta con el público, que se puedan sentir identificados. Me da la sensación que, en los recitales, la gente se reconoce entre sí como viejos amigos que tienen una historia en común aunque no hayan pisado el mismo territorio, el mismo sector etario… Es un logro muy importante que me mueve a seguir trabajando a los 59 años, mucho más que la codicia, mucho más que la vanidad. No vengo a querer destacar algo que no sea la pertenencia a un colectivo, a una generación, a una manera de ver la vida que no quiero que se extinga.

¿Es más fácil ser un cantautor en la oposición? ¿Es preferible complacer o molestar al público?

Yo soy muy interpelador con mi repertorio, de cuestionarme a mí y al que me escucha, buscar que podamos navegar en aguas turbulentas. Si no hay conflicto en las canciones es muy difícil hacer la canción más inocente.

Soy peronista y muchas veces he cuestionado las cosas que tienen que ver con el sector que me representa. Me gusta mucho más cuando hay un gobierno popular, ir sobre un reclamo sofisticado que -por ejemplo ahora, que hay hambre en mi país, me da mucha vergüenza y bronca- tener que escribir y que me salga la desesperación de ver un chico revolviendo la basura.

¿Te tienta la política?

No. Muchas veces me ofrecieron estar en esos espacios de dirigencia política y nunca me gustó porque no me entrené para eso (tampoco un CEO de una compañía importante puede entender lo que es la función pública y el bien común).Yo no sería nada eficaz en un escritorio. Me quiero morir en el escenario y en un estudio de grabación.

La última comida de tu vida ¿cuál y con quién sería?

Poniendo el acento en la actividad de trovador, creo que solo… para no molestar a nadie, para no pasarle la cuenta de nada a nadie y pagarla yo solo. ¡Y comería de todo!...sobre todo si la paso en España… ¡es muy engordante este país!

Juan Alberto Badía fue muy importante en tu carrera y siempre hacía esta pregunta… ¿Cuál es tu sueño?

Mi sueño es una posibilidad de igualdad, un país que pueda tener un grado mayor de posibilidades y un mundo que se maneje con algo más de racionalidad. Que deje de naturalizarse la injusticia, la inequidad. No soy místico, sino alguien que quiere reglas de juego más claras. Un artista debería apuntar más a la locura y yo siempre he sido un soñador con palabras cuerdas. Creo que hay posibilidades, no lo veo como una utopía.

Hay hendijas por donde se cuela el conocimiento, la cultura, el avance de las ideas horizontales, solidarias. Pienso que el mundo es un poco más justo que en el medioevo, ¡pero no quiero esperar otros mil años para dar un paso al frente!


Nos trovamos todo – España, Mayo 2019

Málaga (sábado 11), Madrid (martes 14), Sant Pere de Rivas (jueves 16), Barcelona (viernes 17), Alicante (domingo 19) y Valencia (viernes 24)


Desde Madrid, Marcela Silva Núñez